sábado, 18 de febrero de 2012

Una mañana me desperte con un pitido raro en mi oreja,
no era nada del otro mundo,solo mi despertador.
Me levante perezoso como todos los días ,tenía ganas de quedarme durmiendo,
pero el colegio esperaba.
Salí por la puerta de mi pequeño cuarto ,en el había vivido millones de aventuras,
cuando tenía 5 años podía ser una mazmorra ,una casa para enanitos e incluso una vez podía ser una sala oscura en la que mis amigos y yo podíamos relajarnos y ver una peli.
Tomé el desyuno y me fui al colegio,pero al salir por la puerta de mi casa algo extraño ocurrió , algo mágico ,mis manos ya no eran lo que eran.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario